Durante cuatro temporadas, la serie antológica Monstruo ha demostrado que Ryan Murphy nunca elige a sus protagonistas al azar. Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y Ed Gein no solo fueron algunos de los criminales más conocidos de Estados Unidos; también fueron figuras que obligaron a cuestionar cómo la sociedad construye la imagen de un «monstruo». Ahora, Netflix apuesta por un caso completamente distinto y, quizá, el más inesperado de todos.
El próximo 17 de septiembre llegará Monster: The Lizzie Borden Story, la primera entrega de la antología protagonizada por una mujer. Pero más allá del crimen que conmocionó a Estados Unidos en 1892, la verdadera pregunta es ¿por qué Lizzie Borden sigue fascinando más de un siglo después?

La historia real de Lizzie Borden
El 4 de agosto de 1892, Andrew Borden y su esposa Abby fueron encontrados brutalmente asesinados dentro de su casa en Fall River, Massachusetts. Ambos murieron tras recibir múltiples golpes con un hacha de mano, marcando este como uno de los casos criminales más impactantes de finales del siglo XIX.
Desde el inicio de la investigación, las sospechas se centraron en Lizzie Borden, la hija de Andrew. A primera vista, parecía una acusada poco probable: tenía 32 años, era profesora de escuela dominical y pertenecía a una familia acomodada, una imagen que no coincidía con la brutalidad del crimen del que era señalada.

Sin embargo, conforme avanzó la investigación, comenzaron a salir a la luz los conflictos dentro de la familia Borden. Las tensiones por la herencia, la complicada relación entre Lizzie y su madrastra Abby, así como el carácter controlador de su padre, revelaron un ambiente familiar mucho más complejo de lo que aparentaba. Estos elementos alimentaron las sospechas en su contra, aunque nunca apareció una prueba definitiva que demostrara su culpabilidad.
Lizzie fue llevada a juicio en 1893 y, tras un proceso que capturó la atención del país, fue declarada inocente por falta de evidencia física. Hasta hoy, el asesinato de Andrew y Abby Borden permanece oficialmente sin resolver.

Ryan Murphy busca mirar más allá del crimen
Quienes conocen el trabajo de Ryan Murphy saben que Monstruo nunca ha buscado reconstruir un expediente policial sino utilizar casos reales para analizar el contexto social que permitió que esas historias ocurrieran.
Con Lizzie Borden, en lugar de presentar únicamente una investigación criminal, se buscará explorar la vida dentro de una casa marcada por la represión, las diferencias económicas y el desgaste emocional. Y es que, según la sinopsis oficial, Lizzie vive atrapada en un hogar construido sobre la humillación y el control, mientras desarrolla una estrecha relación con Bridget Sullivan, la empleada doméstica de la familia.
A partir de ahí, Murphy transforma el caso en un thriller psicológico que explora la frustración, el deseo de libertad y las restricciones que enfrentaban las mujeres en la época victoriana.

130 años después, el caso Lizzie Borden sigue generando preguntas
El nombre de Lizzie Borden inspiró libros, películas, documentales, canciones infantiles e incluso uno de los versos más famosos de la historia criminal estadounidense («Lizzie Borden took an axe and gave her mother forty whacks. When she saw what she had done, she gave her father forty-one»). Sin embargo, el caso continúa generando nuevas teorías porque nunca existió una respuesta definitiva.
Algunos creen que Lizzie fue responsable de los asesinatos, otros apuntan hacia Bridget Sullivan, la empleada doméstica que también se encontraba en la casa aquella mañana. Más de 130 años después, nada ha podido demostrarse.
La nueva serie Monstruo: La historia de Lizzie Borden (Monster: The Lizzie Borden Story) llega a Netflix el próximo 17 de septiembre de 2026. El reparto de está encabezado por Ella Beatty, quien interpreta a Lizzie Borden, junto a Charlie Hunnam como Andrew Borden, su padre, y Rebecca Hall en el papel de Abby Borden, su madrastra. La serie también cuenta con Vicky Krieps como Bridget Sullivan, la empleada doméstica que estuvo presente en la casa durante los hechos, además de las participaciones de Sarah Paulson, Billie Lourd, Jessica Barden y Joey Pollari en papeles secundarios.
