La nueva temporada de Monster ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos: el de Lizzie Borden, la mujer acusada de asesinar a su padre y a su madrastra a finales del siglo XIX. Pero, más allá de reconstruir aquel caso, Monster: The Lizzie Borden Story ha dado mucho de qué hablar por las decisiones que toma para ampliar su historia y conectar a Lizzie con otras mujeres marcadas por un historial criminal.
Entre ellas aparece una figura que, aparentemente, no tiene absolutamente nada que ver con ella: Aileen Wuornos, la asesina serial estadounidense cuya vida fue llevada al cine por Charlize Theron, en 2003. Entonces, ¿por qué está en una serie sobre Lizzie Borden? La respuesta está en una de las apuestas más particulares de esta temporada.

La conexión de Aileen Wuornos y Lizzie Borden en Monster
Lo primero que hay que dejar claro es que Aileen Wuornos y Lizzie Borden nunca tuvieron relación en la vida real, ni siquiera pertenecen a la misma época. Lizzie fue acusada en 1892 por los asesinatos de su padre y su madrastra y posteriormente fue absuelta, mientras que Wuornos asesinó a siete hombres en Florida entre 1989 y 1990 y fue condenada por sus crímenes. La conexión entre ambas es únicamente para la serie.

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En Monster, Sarah Paulson interpreta a Aileen Wuornos, cuya historia termina entrelazándose con la de Lizzie Borden de una manera completamente sobrenatural. Atraída por el misterio que rodea el crimen, Aileen llega a la antigua casa de los Borden, sin imaginar que su curiosidad pronto se convertirá en una experiencia mucho más profunda pues comienza a tener visiones relacionadas con lo ocurrido en la casa y, eventualmente, se encuentra con la propia Lizzie.
La intención de esta conexión es crear un espejo narrativo. Aileen ve en Lizzie a una mujer que como ella, también estuvo atrapada en un entorno familiar marcado por la violencia y la represión y que lo que hizo fue un acto de justicia poética y supervivencia.
Tres historias marcadas por la violencia y la ira femenina

La temporada todavía añade una tercera figura: Elizabeth Báthory, la noble húngara cuya historia quedó ligada durante siglos a acusaciones de asesinatos y a una de las leyendas criminales más famosas de Europa.
La historia de la llamada “Condesa sangrienta” llega a Lizzie a través de los relatos que Bridget “Maggie” Sullivan, empleada doméstica de los Borden, le cuenta. Esto funciona como algo que despierta en Lizzie una fascinación por una mujer que desafió las normas de su época.
Lizzie fue acusada y absuelta. Wuornos fue condenada por siete asesinatos y posteriormente ejecutada. Y la historia de Báthory está rodeada de acusaciones, testimonios y una leyenda cuya dimensión histórica sigue siendo objeto de debate.

Lo interesante es que la serie no parece estar buscando únicamente contar quién hizo qué. La temporada utiliza estas figuras para explorar cómo una sociedad convierte a determinadas mujeres en monstruos y qué hay detrás de las historias que se construyen alrededor de ellas.
En el caso de Lizzie, además, existe una particularidad que hace que todo esto resulte todavía más provocador: después de más de un siglo, seguimos sin tener una respuesta definitiva sobre lo que realmente ocurrió aquella noche.
La diferencia principal entre ambas está en su estatus social, el contexto histórico y el desenlace legal de sus casos. Mientras Wuornos fue una mujer marginada del siglo XX que terminó condenada a muerte, Lizzie pertenecía a una familia acomodada del siglo XIX y fue absuelta tras un juicio en el que su género y su posición social también formaron parte de la percepción pública del caso.
Al final, reunir a estas mujeres de distintas épocas y con historias marcadas por crímenes atroces puede dividir opiniones. Mientras la serie apuesta por una lectura más psicológica y dramática, algunos espectadores pueden buscar una representación más apegada a los hechos históricos.
