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‘Quiero tu sexo’: Olivia Wilde y Cooper Hoffman convierten una fantasía erótica en una pesadilla (RESEÑA)

El deseo, el poder y el arte se mezclan en un juego que empieza como una fantasía y termina convertido en una pesadilla. En Quiero tu sexo, Gregg Araki lleva a Olivia Wilde y Cooper Hoffman a una comedia provocadora, con tintes de thriller donde los límites se desdibujan, las relaciones se complican y todo parece salirse de control. 

¿De qué va Quiero tu sexo?

Gregg Araki, una de las figuras del New Queer Cinema, regresa a la dirección de largometrajes después de 12 años con una película que se resiste a pertenecer a un solo género. Quiero tu sexo combina comedia de kinky, sátira del arte contemporáneo y thriller psicológico criminal en una historia que utiliza el deseo como punto de partida para explorar el poder y la manipulación en tiempos en los que nadie parece tomarse en serio las relaciones sexoafectivas.

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El deseo se convierte en una forma de explorar la identidad y los propios límites./ Diamond Films

La película arranca con un gancho brutal: vemos a Elliot (Cooper Hoffman) despertando cubierto de sangre ante un cadáver. A partir de esa impactante escena inicial, la película da marcha atrás y es el propio Elliot quien, a través de flashbacks, nos narra cómo un inocente graduado terminó metido en esa pesadilla erótica. 

Elliot Bell (Cooper Hoffman) es un joven recién graduado que tiene demasiadas ambiciones ni experiencia en el amor o el sexo. Su vida da un giro cuando consigue trabajo como asistente de Erika Tracy (Olivia Wilde), una reconocida artista conceptual cuya personalidad magnética y provocadora resulta tan fascinante como intimidante. Lo que comienza como una oportunidad profesional pronto se convierte en una propuesta inesperada: Erika quiere que Elliot sea su musa sexual y se someta a sus deseos.

Lejos de salir corriendo o cuestionar la propuesta, Elliot acepta encantado. La posibilidad de explorar una dinámica BDSM (un conjunto de prácticas sexuales basadas en el juego de roles, el control y el placer consensuado) con una mujer que admira le parece una aventura irresistible, aunque pronto descubre que entrar en el mundo de Erika implica mucho más que cumplir fantasías. Entre secretos que debe ocultar a su novia, Minerva (Charli XCX), y a su compañera de piso, Apple (Chase Sui Wonders), Elliot empieza a perder la realidad de dónde termina el juego y dónde comienza el peligro.

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Olivia Wilde interpreta a Erika Tracy, una artista que toma la iniciativa y establece sus propias reglas/ Diamond Films

Olivia Wilde y Cooper Hoffman sostienen el provocador juego de Gregg Araki

Olivia Wilde interpreta a Erika con una mezcla de inteligencia, humor y amenaza que hace imposible anticipar sus verdaderas intenciones. Su personaje parece dominar siempre la situación con una seguridad que resulta seductora, pero también deja ver un ego capaz de cruzar límites éticos en nombre del arte y la libertad creativa. Eso sí, Wilde evita convertirla en una villana caricaturesca o de una sola dimensión y aprovecha su carisma para mantener al espectador en una constante incertidumbre.

Cooper Hoffman, por su parte, aporta la vulnerabilidad que necesita una historia tan desbordada. Elliot puede ser ingenuo, torpe y demasiado confiado, pero hay algo que hace empatizar con él y temer por la situación en la que se ha metido. 

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La película es dirigida por Gregg Araki/ Diamond Films

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Araki acompaña este caos con una estética de colores intensos, luces de neón y una puesta en escena que por momentos parece salida de un videoclip de J-Pop noventero (estética «Bubblegum»). Su estilo pop y exagerado encaja con una película que se burla de las convenciones, cuestiona los discursos sobre la corrección política y juega con los tabúes de una generación que habla abiertamente de libertad, pero que también tiene sus propias contradicciones.

Aunque de pronto los cambios de tono resultan abruptos, el exceso forma parte de la identidad de Araki. Quiero tu sexo está lejos de ser una película pretenciosa y tampoco busca ser discreta ni cómoda, sino llevar sus provocaciones hasta las últimas consecuencias para hacer reaccionar al espectador.

Más que una historia sobre una relación sexual fuera de lo convencional, Quiero tu sexo plantea un juego de poder en el que el deseo puede convertirse en una herramienta de control. Y aunque no todas sus piezas encajan con la misma precisión, la combinación de Wilde, Hoffman y la mirada irreverente de Araki funciona sorprendentemente bien. 

La cinta estrena este 1 de octubre en cines, de la mano de Diamond Films.

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