Gregg Araki vuelve al cine con una película que retoma uno de los temas que más han marcado su carrera: el deseo, la sexualidad y la exploración. Doce años después de White Bird in a Blizzard, el director de The Doom Generation, Mysterious Skin y Kaboom presenta Quiero tu sexo, una provocadora mezcla de comedia erótica, thriller y sátira del mundo del arte.
Pero esta vez su interés no está únicamente en provocar. Araki parte de una inquietud mucho más contemporánea: qué está pasando con la manera en que los jóvenes viven el sexo, las relaciones y el miedo a equivocarse. El director ha explicado que comenzó a encontrar cada vez más conversaciones sobre una generación con menos encuentros sexuales y mayor temor a las relaciones cara a cara. Su respuesta fue imaginar una historia que defendiera precisamente lo contrario: experimentar, equivocarse, enamorarse de quien no conviene y descubrirse en el proceso.
Quiero tu sexo: una película sobre deseo, poder y límites

La película sigue a Elliot, interpretado por Cooper Hoffman, un joven que consigue trabajar para Erika Tracy, una reconocida y provocadora artista interpretada por Olivia Wilde. Lo que comienza como una oportunidad profesional cambia rápidamente cuando Erika lo convierte en su musa sexual y lo introduce en una dinámica de deseo y poder completamente distinta a la que él esperaba.
La premisa podría quedarse fácilmente en una fantasía provocadora pero se aleja de los clichés cuando vemos a una Erika que no ocupa el lugar tradicional de la mujer que espera ser conquistada. Ella toma la iniciativa, establece las reglas y decide cómo quiere relacionarse con Elliot.
La inversión de roles resulta interesante porque es Erika quien tiene el control, mientras Elliot intenta entender las reglas de esta nueva dinámica. El deseo lo lleva a enfrentarse con sus propios límites.

La película utiliza esa dinámica para hablar también de consentimiento, vulnerabilidad y poder, pero lo hace desde el exceso característico de Araki. El resultado parece tan interesado en incomodar como en divertir.
¿Por qué Gregg Araki quiere hablar de sexo ahora?
La pregunta que sobrevuela Quiero tu sexo tiene menos que ver con cuánto sexo muestra y mucho más con por qué seguimos sintiendo que hablar de deseo resulta tan incómodo.

Araki ha pasado buena parte de su carrera contando historias sobre personajes que exploran su sexualidad, su identidad y sus relaciones. En Quiero tu sexo retoma esos temas, pero los lleva a una preocupación muy actual: una generación que habla de intimidad todo el tiempo en internet, pero que también puede tener miedo de vivirla en la vida real.
La película no intenta decir que exista una sola forma de vivir el deseo. Más bien plantea que conocerse también significa experimentar, equivocarse y descubrir qué quieres. Quiero tu sexo, llega a los cines de México el próximo 1º de octubre, distribuida por Diamond Films.
