Off Campus serie

Off Campus entiende algo que muchas historias románticas recientes parecen haber olvidado

Las historias románticas juveniles llevan años vendiéndonos la misma fantasía: chicos emocionalmente inaccesibles, relaciones construidas alrededor de los celos y protagonistas que se lastiman constantemente mientras la ficción insiste en llamarlo amor.

Durante los últimos años, buena parte del romance juvenil ha estado dominado por historias donde el amor parece medirse por la cantidad de dolor que son capaces de soportar sus protagonistas. Series como The Summer I Turned Pretty y Normal People, así como películas como After, Culpa Mía o Boulevard, han construido gran parte de su atractivo alrededor de relaciones emocionalmente complejas.

Por eso resulta tan interesante lo que está ocurriendo con Off Campus, la nueva serie de Prime Video basada en los exitosos libros de Elle Kennedy.

¿De qué va Off Campus?

Off Campus serie
Más que una historia sobre hockey universitario, la serie es una reflexión sobre cómo aprendemos a querer y dejarnos querer/ Créditos: Liane Hentscher/Prime

La historia sigue a Hannah Wells (Ella Bright), una talentosa estudiante de música, y a Garrett Graham (Belmont Cameli), la estrella del equipo de hockey de la Universidad Briar. Cuando Garrett está a punto de perder su lugar en el equipo por sus malas calificaciones, ambos hacen un trato: Hannah lo ayudará a aprobar sus clases y, a cambio, él fingirá una relación con ella para ayudarla a acercarse a Justin Kohl (Josh Heuston), el chico que le gusta. Lo que comienza como un conveniente acuerdo pronto se transforma en algo mucho más profundo.

A simple vista, la serie parece reunir todos los ingredientes habituales del género: un atractivo capitán de hockey, una estudiante brillante, fiestas, sensualidad, amistades y drama universitario. Sin embargo, basta avanzar unos cuantos episodios para descubrir que su verdadero diferenciador está en algo muy inusual: la responsabilidad afectiva de sus personajes.

Off Campus demuestra que el romance no necesita relaciones tóxicas para funcionar

Off Campus serie
Esta serie rompe estereotipos al poner personajes que saben comunicarse/ Créditos: Liane Hentscher/Prime

La serie parece prepararnos constantemente para una decepción. Cada vez que Garrett o Justin entran en escena, uno espera que reproduzcan alguno de los comportamientos tóxicos que tantas veces hemos visto en el género. Sin embargo, la historia toma un camino diferente.

Garrett está genuinamente interesado en mejorar sus calificaciones y nunca intenta aprovecharse de Hannah ni utilizar sus sentimientos a su favor. Justin, por su parte, simplemente está enfocado en su carrera musical y sus propios objetivos.

Sí, Garrett comete errores. Puede ser arrogante, impulsivo y emocionalmente torpe. Pero la serie nunca utiliza esos defectos para romantizar comportamientos dañinos. En cambio, lo vemos equivocarse, aprender y crecer. Su evolución consiste en aprender a escuchar, respetar límites y hacerse responsable de sus acciones.

Con Hannah ocurre algo similar. Aunque carga con experiencias difíciles, la historia nunca permite que sus heridas definan por completo quién es. Sigue siendo inteligente, divertida, talentosa y dueña de una personalidad propia. Sus traumas forman parte de su historia, pero no eclipsan sus sueños, su independencia o sus ganas de ser amada.

Así que resulta refrescante ver una relación construida a partir de la comunicación, la confianza y el consentimiento.

La verdadera razón por la que Off Campus está obsesionando a tanta gente

Off Campus serie
En esta serie todos los personajes se van deconstruyendo./Créditos: Liane Hentscher/Prime

Lo más interesante es que esto no se limita a Garrett. John Logan (Antonio Cipriano), Dean Di Laurentis (Stephen Kalyn) y John Tucker (Jalen Thomas Brooks) podrían haber sido retratados como los típicos womanizers universitarios. Sin embargo, la serie se toma el tiempo de mostrar que detrás de su popularidad, carisma y evidente atractivo existen personajes mucho más complejos.  Son jóvenes que también cargan inseguridades, cometen errores y atraviesan conflictos personales, pero que al mismo tiempo son capaces de mostrar empatía, vulnerabilidad y respeto hacia las mujeres que forman parte de sus vidas

Por su parte, Allie Hayes (Mika Abdalla), la mejor amiga de Hannah, también rompe con varios estereotipos del romance juvenil. Tras una dolorosa ruptura amorosa, decide enfocarse en sí misma, aprender de sus errores y priorizar su bienestar emocional sin renunciar a su independencia, aún cuando eso puede traerle problemas.

Off Campus serie
Off Campus demuestra que una historia de amor puede ser adictiva sin romantizar comportamientos tóxicos/ Créditos: Liane Hentscher/Prime

Y quizá ahí radica la verdadera razón de su éxito. Aunque el hockey, los romances y el atractivo de sus protagonistas aportan dinamismo a la historia, el corazón de Off Campus está en personajes que intentan crecer en lugar de destruirse mutuamente. Sus conflictos se sienten humanos, sus decisiones tienen consecuencias y sus errores existen para impulsarlos hacia adelante, no para mantenerlos atrapados en ciclos interminables de sufrimiento.

¿Qué sigue para Off Campus?

El éxito de la serie ya le aseguró una segunda temporada en Prime Video, que adaptará The Score (Inmune a ti), el libro centrado en Dean Di Laurentis y Allie Hayes.

Esta nueva entrega deberá resolver el caótico cliffhanger del final, donde Dean descubre que Allie cumplió el «pacto de soltería» acostándose, sin saberlo, con su archienemigo y compañero de equipo, Hunter Davenport. A partir de esta traición involuntaria, la trama desatará un explosivo triángulo amoroso pero mientras Allie lidia con las secuelas de su error, Dean se enfrenta al hecho de que ella no caerá rendida a sus pies de inmediato. 

Volver arriba