¿Qué pasa cuando una película comienza como una sátira y, mientras se desarrolla, el mundo empieza a parecerse demasiado a lo que sus creadores imaginaron? Esa es una de las preguntas que surgen en Digger, la nueva cinta de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, que combina comedia, absurdo, espectáculo y una reflexión sobre la humanidad.
Durante un Q&A con medios nacionales e internacionales, en el que Ankasider estuvo presente, el director y el actor compartieron detalles sobre el origen de la historia, el desafío de construir a su protagonista y una realidad que terminó superando a la ficción.
Digger: la sátira de Iñárritu donde la realidad supera la ficción

Para Cruise, buena parte de la originalidad de la película está en la visión de su director. El actor contó que nunca había leído algo parecido y que la estructura de la historia le permitió explorar un personaje que no había encontrado antes en el cine. “Nunca había leído un personaje así, y mucho menos había tenido el privilegio de interpretar uno como este en el cine”, sentenció. También destacó la riqueza de la propuesta y la posibilidad de probar habilidades nuevas como intérprete.
Pero la semilla de Digger surgió de una experiencia muy concreta. Iñárritu recordó que, durante el rodaje de The Revenant, el equipo tuvo que desplazarse cada vez más al sur para encontrar nieve. “Un solo grado de diferencia es la diferencia entre una locación que esperábamos que hubiese hielo o nieve, que estaba todo planeado para eso, y un solo grado hace que sea o hielo o agua”, explicó. Aquella experiencia lo llevó a observar con más atención el deshielo y las oportunidades comerciales que algunos veían en la apertura de nuevas rutas para extraer petróleo.

“Ver que este hielo está derritiéndose es una oportunidad de negocio. Y empezaban ya esa narrativa, no viendo la realidad con un interés únicamente”, recordó. De ahí nació la idea de un personaje incapaz de reconocer las señales de lo que sucede a su alrededor, dispuesto a negar la realidad y convencer a los demás de su propia versión.
El director también explicó que, mientras escribían el guion desde 2017, los acontecimientos de la vida real comenzaron a rebasar lo que habían imaginado. “La realidad empezó a rebasarnos”, dijo, al recordar cómo situaciones que inicialmente parecían exageraciones de una película de desastre fueron apareciendo en el mundo real. Por eso, aseguró, la intención dejó de ser hacer un comentario político puntual y se convirtió en una observación sobre la especie humana.
Tom Cruise y el reto de interpretar a Digger Rockwell

Uno de los mayores desafíos para Cruise fue encontrar la voz de Digger, un personaje con distintas capas de humor y drama. “No se trata solamente de un acento; tienes que encontrar uno que aporte el humor, el drama y el ritmo para que sea interesante y divertido de interpretar”, explicó. También habló de la exigencia de los diálogos y de un monólogo de diez minutos que requirió precisión y control.
Iñárritu destacó justamente esa capacidad del actor para dominar cada detalle, desde la entonación y el subtexto hasta los movimientos más pequeños. Comparó su trabajo con el de un músico que dirige una orquesta y describió la escena del monólogo como “un regalo extraordinario” conseguido a través del esfuerzo.
“He tenido la fortuna de trabajar con muchos muy buenos actores y actrices, pero lo que viví con Tom, sobre todo en esa escena, fue algo, un regalo extraordinario de que muchas veces trabajas mucho para lograr algo, pero las cosas no suceden necesariamente perfectas. Esta escena fue así como un regalo que nos ganamos con mucho trabajo, porque los milagros nada más trabajan cuando te los trabajas, no cuando te sientas y te hincas y rezas. Así no suceden los milagros”.

Cruise, por su parte, quiso subrayar el trabajo artesanal detrás de la película: los escenarios, la paleta de colores, el montaje y la atención a cada elemento visual. Dijo que durante el rodaje a veces pedía detenerse un momento para apreciar el nivel de talento de todo el equipo. También destacó que la película funciona como un espejo de la humanidad, pero sin sentirse acusatoria.
“Tomémonos un momento para mirar a nuestro alrededor y apreciar el nivel de arte y habilidad del que tenemos la oportunidad de formar parte, al que tenemos la oportunidad de contribuir’. Es muy hermoso”.
Y cuando llegó la pregunta sobre qué espera que el público se lleve después de verla, Cruise dejó la respuesta abierta: “Quiero que el público tenga su propia experiencia. Se van a ir con su punto de vista y con lo que quieran”. Para él, esa es precisamente la belleza del cine: reunir a personas distintas en una sala y abrir conversaciones que continúan mucho después de que termina la función.
