Supergirl 2026

Crítica de Supergirl: Milly Alcock brilla en un western espacial que expande el futuro del DCU

Después de una larga espera y de meses de expectativas entre los fans, finalmente Supergirl llega a los cines como una de las apuestas más importantes de James Gunn y Warner Bros. para el futuro del nuevo Universo DC. La película no solo presenta oficialmente a Kara Zor-El en esta nueva era, sino que también pone a prueba algo mucho más importante: demostrar que la franquicia puede contar historias muy diferentes sin perder su identidad.

A diferencia del optimismo inquebrantable que definió al Superman de David Corenswet en 2025, la Supergirl de Milly Alcock, inspirada en el aclamado cómic Woman of Tomorrow de Tom King, está marcada por el trauma de haber visto morir su mundo. Kara Zor-El no mira el universo con esperanza, sino con las cicatrices de una superviviente, que definen su sentido de la justicia y cada una de sus decisiones.

¿De qué va Supergirl?

Supergirl 2026
Milly Alcock convierte a Supergirl en el personaje más fascinante del nuevo Universo DC / Crédito: Warner Bros.

Supergirl sigue a Kara Zor-El (Milly Alcock), la poderosa prima de Superman, cuyo camino se cruza con el de Ruthye (Eve Ridley), una joven alienígena decidida a vengar la muerte de su padre a manos de Krem, un despiadado mercenario espacial. Aunque al principio Kara no tiene interés en involucrarse en la misión, todo cambia cuando Krem hiere gravemente a Krypto con un poderoso veneno, obligándola a emprender una peligrosa travesía por la galaxia en busca de una cura y de justicia.

Milly Alcock entrega una de las actuaciones que marcará al nuevo DCU

Desde su primera aparición, Milly Alcock deja claro que nació para interpretar a Kara Zor-El. La actriz australiana no intenta replicar versiones anteriores del personaje ni convertirse en una simple contraparte femenina de Superman. Su Kara es impulsiva, sarcástica, emocionalmente impredecible y, por momentos, profundamente autodestructiva. Hay una dureza evidente en ella, pero también una vulnerabilidad latente.

Por eso Krypto termina convirtiéndose en mucho más que un compañero de aventuras. Su presencia representa uno de los pocos vínculos genuinos que Kara conserva con su pasado y la posibilidad de perderlo es la gota que derrama el vaso.

Supergirl 2026
Kara Zor-El es una heroína marcada por la pérdida, pero también por una enorme capacidad para seguir adelante. / Crédito: Warner Bros.

El futuro del DCU se siente más grande, más extraño y mucho más ambicioso

Uno de los aspectos más interesantes de Supergirl es cómo amplía considerablemente el alcance del nuevo Universo DC. Mientras Superman apostaba por una historia profundamente conectada con la Tierra y con la idea clásica del heroísmo, la película de Craig Gillespie se mueve hacia un terreno mucho más cósmico, explorando planetas, culturas y escenarios que rara vez habían tenido tanto protagonismo dentro de la franquicia.

La estética también marca una diferencia importante. Aquí no encontramos los paisajes luminosos ni un desborde de optimismo. En su lugar, predominan espacios deteriorados y una sensación constante de peligro e incertidumbre.

La aparición de Jason Momoa como Lobo sirve además para introducir oficialmente a uno de los personajes más salvajes y esperados del nuevo DCU. Su actitud desenfadada, su estética de metalero espacial y su humor irreverente aportan una dosis de acción que deja con ganas de verlo más tiempo en pantalla.

Supergirl 2026
la película que demuestra por qué Kara Zor-El es el futuro del DCU/ Crédito: Warner Bros.

Algo similar ocurre con los breves cameos de David Corenswet. Más allá de conectar ambas películas, permiten observar el contraste entre dos personajes marcados por una misma tragedia, pero que han elegido caminos muy distintos para enfrentarla.

Eso sí, no todo funciona con la misma eficacia. El principal punto débil sigue siendo Krem. Aunque Matthias Schoenaerts aporta presencia al personaje con un aspecto espeluznante, el guion no ayuda a sostenerlo, reduciéndolo a un villano demasiado convencional.

Aun así, Supergirl termina siendo una propuesta con personalidad propia. Craig Gillespie apuesta por una estética de western espacial que le da una identidad visual propia, sumado a una banda sonora vibrante ayuda a construir un universo que se siente vivo y diferente. Aunque no todas sus ideas funcionan con la misma fuerza, el espectacular tercer acto y la sólida interpretación de Milly Alcock terminan elevando la experiencia y dejando claro que el nuevo DCU tiene espacio para historias cada vez más ambiciosas, extrañas e interesantes.

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