En 1998, Hechizo de amor (Practical Magic) llegó al cine con una mezcla poco convencional de romance, comedia, drama y brujería. La película seguía a Sally y Gillian Owens, dos hermanas pertenecientes a una familia de mujeres con poderes mágicos que cargaban con una maldición: cualquier hombre que se enamorara de ellas estaba destinado a morir. Entre hechizos, amores complicados y una casa victoriana que parecía sacada de un sueño otoñal (precursora del llamado Cottage Core), la historia encontró su encanto en algo mucho más humano: el vínculo inquebrantable entre hermanas y la fuerza del linaje femenino.
Con los años, aquella película que no tuvo el impacto comercial esperado en su estreno terminó encontrando una segunda vida entre el público. Su estética acogedora, las excéntricas tías Frances y Jet, las recetas mágicas, las margaritas de medianoche y, por supuesto, la química entre Sandra Bullock y Nicole Kidman hicieron de Hechizo de amor una de esas películas que dan ganas de volver a ver cuando llega el otoño.

Ahora, casi tres décadas después, las Owens regresan con Hechizo de amor: La magia continúa (Practical Magic 2). Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a ponerse en los zapatos de Sally y Gillian para una nueva historia que recupera la maldición familiar, incorpora a una nueva generación de mujeres Owens y se atreve a llevar la magia a nuevos escenarios. Y aunque continuar una película tan querida siempre implica caminar sobre terreno peligroso, la secuela tiene algo a su favor desde el principio: volver a ver juntas a Sally y Gillian sigue siendo, por sí solo, un pequeño hechizo.
¿De qué va Hechizo de amor: la magia continúa?

La nueva historia parte de una decisión bastante dolorosa. Después de otra pérdida, Sally intenta proteger a sus hijas Kylie y Antonia, interpretadas por Joey King y Maisie Williams, alejándolas de la magia y de la maldición que ha marcado a las mujeres de su familia. Pero, como era de esperarse, guardar un secreto familiar durante demasiado tiempo nunca ha sido precisamente el fuerte de las Owens.
Cuando la maldición vuelve a hacerse presente, la familia tiene que enfrentarse nuevamente a aquello que intentó dejar atrás. Y aquí la película encuentra una de sus ideas más interesantes: la posibilidad de que una nueva generación pueda romper los patrones que las anteriores simplemente aprendieron a soportar.
El que Kylie y Antonia sean unas jóvenes ahora, le da a Hechizo de amor una nueva historia que contar. Ya no se trata solo de volver a ver a Sally y Gillian resolver un problema, sino de descubrir qué pasa cuando la siguiente generación descubre su propia magia y la maldición de la familia.
Una secuela que funciona mejor cuando deja de intentar repetir la original

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El mayor acierto, aún así, sigue siendo la relación entre Sally y Gillian. Sandra Bullock y Nicole Kidman conservan esa complicidad que hizo funcionar a la primera película y, casi tres décadas después, sus personajes todavía tienen una dinámica capaz de sostener buena parte de la historia.
También resulta imposible no disfrutar el regreso de Frances y Jet pues Stockard Channing y Dianne Wiest aportan nuevamente ese toque excéntrico y nostálgico que conecta de inmediato con la película original.
Pero Hechizo de amor: La magia continúa también tiene algunos tropiezos. El guion intenta abarcar demasiado y algunas partes de la historia avanzan demasiado rápido. La historia de las hijas tiene potencial para ser el verdadero corazón de la película, pero no siempre recibe la profundidad suficiente, mientras que algunos personajes nuevos se sienten menos memorables que los que ya conocemos.

El cambio de escenario hacia Reino Unido también resulta atractivo porque expande las posibilidades de este universo mágico, aunque al mismo tiempo hace que la película pierda parte de esa atmósfera hogareña y otoñal que era fundamental en la original.
Aun así, Hechizo de amor 2 es una buena propuesta de continuación, incluso funciona para quienes no han visto la primera o no la tienen tan fresca (aquí tenemos un resumen de todo lo que deben recordar de la primera). Al final, todos amamos ver esas películas con encanto dosmilero, que nos hacen olvidar los problemas del mundo real por un buen rato.
¿Supera a la original? No. ¿Es una secuela que merece existir? Sí. Lo que permanece es la hermandad, la familia y esa sensación de que, incluso cuando todo se vuelve un desastre sobrenatural, siempre puedes volver a casa.
