Cuando la adaptación cinematográfica de Wicked llegó a la pantalla grande, no solo rompió esquemas de cómo las obras musicales pueden trasladarse al cine, sino que marcó un antes y un después en la forma en que la Academia reconoce estos proyectos. La primera entrega se coronó con 10 nominaciones al Oscar, además que -pese a no poder ser candidata a Mejor Canción- Defying Gravity fungió como número de apertura de la ceremonia, dejando a fanáticos y críticos con la piel de gallina. Sin embargo, la esperadísima segunda parte, Wicked: For Good, ha sufrido un destino muy distinto: cero nominaciones. Y aunque a muchos esto puede sorprenderles, para los que seguimos la temporada de premios, la verdad es que tenía sentido.
Del fenómeno a una ínsipida segunda parte
Parte del encanto de Wicked siempre estuvo en su acto uno, con una historia balanceada, personajes entrañables y números musicales icónicos. La secuela, al intentar adaptar el segundo acto del musical, se topó con una estructura históricamente complicada: un final que deja demasiados cabos sueltos y conexiones con El Mago de Oz, que hicieron que la película se sintiera sobrecargada y caótica para quienes no tienen todo el contexto. La crítica no se hizo esperar: Rotten Tomatoes bajó del 88% de la primera entrega al 66%, y varios medios no tuvieron piedad en señalarla de ser «muy mala».

El ritmo también pasó factura. Separar un musical de 2.5 horas en dos películas hizo que el resultado pareciera alargado y apresurado al mismo tiempo. Para muchos, una proyección de 3.5 horas habría funcionado mejor que dividir la historia en dos partes (si El Brutalista pudo hacerlo e incluso añadir un intermedio, por qué Wicked no?).
Las canciones nuevas no fueron suficientes
Uno de los grandes atractivos de la primera película fueron sus canciones memorables. Esta vez, los números originales “No Place Like Home” de Cynthia Erivo y “The Girl in the Bubble” de Ariana Grande no lograron dejar huella y quedaron fuera de la categoría de Mejor Canción Original, a pesar de todo el esfuerzo puesto en ellas (recordemos que la única forma en que Wicked podía competir en esa categoría era con composiciones nuevas) y pese a su presencia en los Golden Globes y Critics Choice.
Quizá, la magia de Stephen Schwartz (quien nos había hecho vibrar con Pocahontas, El Jorobado de Notre Dame o la propia banda original de Wicked) simplemente no se sintió.
Otros factores que pesaron

El tono más oscuro y serio de la secuela, huecos argumentales en el guion, problemas técnicos de iluminación y cinematografía, además de actuaciones que algunos críticos consideraron deslucidas (cof, cof…Michelle Yeoh y Jeff Goldblum), contribuyeron a que la película no recuperara el momentum de la primera parte. Incluso los efectos visuales que incluyeron a un personaje extrañamente rejuvenecido por CGI, provocaron risas involuntarias en algunas funciones.
A nivel comercial, la cinta recaudó 523 millones de dólares a nivel mundial, lejos de los 758 millones de la primera entrega, lo que también pudo influir en la percepción de los votantes de la Academia. La campaña promocional también se sintió extraña cuando Erivo y Grande aparecieron separadas en varios momentos, además de algunos altercados o comportamientos que descolocaron a los cinéfilos.
Por último, la Academia tiende a ser resistente a las secuelas. Muchos votantes consideraron que la primera parte ya había recibido su reconocimiento y que los elementos técnicos repetidos no justificaban nuevas nominaciones.
¿Una oportunidad desperdiciada?

Semanas después de su estreno comenzaron a circular imágenes detrás de escena de algunos momentos y personajes icónicos que hicieron que hoy muchos pensemos que desperdiciaron una bala para la categoría de Mejor Maquillaje y Peinado con el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata. Y es que en escena no se alcanza a apreciar el impresionante trabajo de caracterización detrás, haciendo creer que se trataba de un mal uso de CGI (nadie olvidará jamás que Ryan Reynolds pareciera haber hecho un cameo en la cinta).
No nos malentiendan, amamos Wicked y sabemos que sigue siendo de esas películas que hay que ver cuando el mundo exterior abruma, pero hay cosas que, por más cariño que le tengamos, simplemente no funcionaron esta vez frente a la Academia.
