Wicked For Good

¿Qué pasa al final de ‘Wicked For Good’? Un giro inesperado cambiaría todo

Desde su anuncio, Wicked: For Good, la segunda parte de de la adaptación cinematográfica del musical de Broadway, se convirtió en una de las películas más esperadas por fans y amantes del cine musical. Adaptar un musical de teatro a cine no es tarea fácil: el ritmo, la emoción y los cambios de escenario en vivo funcionan distinto al lenguaje cinematográfico, y cada escena tiene que reestructurarse con mucho cuidado para no perder la esencia y mantener la magia. El director Jon M. Chu asumió uno de los riesgos más grandes de su carrera, adaptando un segundo acto mucho más oscuro, cargado de decisiones difíciles y momentos intensos, con la presión de complacer tanto a los fanáticos como a los escépticos.

Un Oz más oscuro, político y emocional

Wicked For Good
Elphaba enfrenta el exilio mientras busca justicia/ Universal Pictures

La película retoma la historia donde terminó la primera parte. Elphaba (Cynthia Erivo), ahora fugitiva, enfrenta la campaña de odio del Mago de Oz (Jeff Goldblum) que la etiqueta como “Bruja Malvada”. Mientras tanto, Glinda (Ariana Grande) asciende a figura pública bajo la vigilancia de Madame Morrible (Michelle Yeoh), aprendiendo que el poder viene con responsabilidad y compromisos difíciles. La historia se vuelve más política y emocional, explorando cómo la percepción pública puede distorsionar la verdad y cómo las decisiones, incluso las más pequeñas, pueden redefinir destinos.

Elphaba representa la integridad y la valentía: elige rebelarse contra la injusticia aunque eso signifique perder seguridad y felicidad. Glinda, por su parte, navega entre el deber y la conciencia, aprendiendo que el verdadero liderazgo no siempre se trata de ganar aplausos, sino de actuar con ética y empatía. La película profundiza en temas de corrupción, etiquetas sociales, el uso del miedo y la búsqueda de libertad, elevando la narrativa más allá del simple juego de poder y seducción que caracteriza a la obra original.

Explicación del final

Wicked For Good
Glinda descubre que ser “buena” no siempre es sencillo cuando el poder entra en juego/ Universal Pictures

El cierre de Wicked: For Good ha desatado un sinfín de teorías y debates entre los fans. Al final, Elphaba y Fiyero fingen su muerte para escapar de Oz y comenzar su propio “felices por siempre” en la Tierra Más Allá de Oz. ¿Cómo logran esto? Elphaba aprovecha las mentiras del Mago de Oz sobre su supuesta aversión al agua para llevar a cabo su plan. Aquí entra el guiño a la película El Mago de Oz de 1939, cuando Dorothy arroja un cubetazo de agua a la Malvada Bruja del Oeste y esta parece derretirse. En Wicked, Elphaba aparenta desaparecer, pero en realidad se refugia en uno de los escondites secretos del castillo de la familia de Fiyero, donde ocurre el emotivo número final.

Glinda, creyendo que su amiga está muerta, asume el liderazgo de la Ciudad Esmeralda, destierra al Mago, arresta a Madame Morrible y promete gobernar con justicia, honrando la memoria de Elphaba y de los animales perseguidos.

Ariana Grande como Glinda y Cynthia Erivo como Elphaba
Wicked: For Good cumple como un cierre emotivo que deja muchas preguntas al aire/ Crédito: Universal Pictures

Sin embargo, la película añade un giro que no estaba en el musical: Glinda sube a la torre más alta con el Grimmerie que se abre frente a ella mostrando un par de manos iluminadas, mientras en paralelo vemos a Elphaba y Fiyero huyendo. Este momento deja el final abierto a interpretación: algunos creen que ‘Elphie’ envía una señal a Glinda para demostrar que sigue viva, otros que el Grimmerie le concede a Glinda acceso a magia por su pureza o cambio de corazón. Este pequeño ajuste mantiene la esencia del cierre del musical, pero añade un toque de misterio que invita a reflexionar sobre la conexión entre ambas y el poder de las decisiones individuales.

Una lección de amistad, coraje y libertad

Wicked: For Good deja un mensaje profundo sobre la amistad, la integridad y el precio de la libertad. No es perfecta pero cumple. La secuela demuestra que el cine musical aún tiene mucho por ofrecer cuando se respeta la esencia de la obra original, se arriesga en la narrativa y se apuesta por la complejidad emocional. Es un cierre conmovedor que confirma que las decisiones que tomamos, grandes o pequeñas, pueden cambiar destinos, y que la magia verdadera está en la valentía de ser fieles a quienes somos.

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