Mientras todos hablan de las cero nominaciones de Wicked: For Good, otro fenómeno global también quedó completamente fuera de la lista: el anime. Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Movie: Infinity Castle, a pesar de romper récords de taquilla y ganarse a millones de fanáticos, fue ignorada por la Academia en la categoría de Mejor Película Animada. Muchos pensaban que 2026 sería distinto, con el anime consolidado como fenómeno cultural global, pero el resultado demuestra que Hollywood aún tiene barreras difíciles de derribar.
¿Los Oscar siguen ignorando al anime?

Desde que se introdujo la categoría de Mejor Película Animada en 2002, la Academia ha favorecido casi exclusivamente a producciones de Disney, Pixar o DreamWorks, siendo que en los últimos años Netflix y Sony Pictures Animation ha ganado un terreno importante. A pesar de la explosión de la animación asiática, principalmente la japonesa y la surcoreana, la mayoría de votantes sigue definiendo el anime como “Miyazaki y nada más”.
Incluso cuando películas como Infinity Castle demuestran una calidad técnica y narrativa que podría superar a muchos nominados occidentales, la Academia opta por lo seguro. Este año, los nominados incluyen KPop Demon Hunters, Zootopia 2, Arco, Elio y Little Amélie or the Character of Rain, dejando a Demon Slayer que ya había sido considerada en los Critics Choice Awards y los Golden Globes.

El problema no es solo cultural, también es estructural. Infinity Castle es el clímax de una saga larga, lo que la hace menos accesible para votantes que no han seguido la serie. El filme combina acción espectacular, coreografía cinematográfica impecable y profundidad emocional, elementos que suelen premiarse en Occidente, pero el desconocimiento del contexto definitivamente puede ser un freno importante frente a la Academia.
Otro factor clave es el presupuesto de campaña. Mientras Disney y Netflix pueden invertir millones en promocionar sus películas, los estudios japoneses no cuentan con la misma infraestructura de marketing en Estados Unidos, lo que reduce dramáticamente sus posibilidades de ser considerados.
Un futuro prometedor pero aún limitado

Your Name (Kimi no Na wa) y Suzume, dirigidas por Makoto Shinkai, también se han ganado un lugar en la memoria de los fanáticos, sin embargo, también fueron olímpicamente ignoradas. Your Name (2016), un filme que sorprendió por su realismo visual y una historia de romance y fantasía sigue siendo considerada una de las mayores omisiones de la historia. Suzume, por su parte, obtuvo nominaciones en los Globos de Oro y en Berlín en 2024, pero no llegó a los Oscar.
A pesar de este nuevo “snub” a Kimetsu no Yaiba , el panorama no es del todo gris. Películas como Spirited Away ya marcaron un antes y un después al ganar el Oscar a Mejor Película Animada en 2003, mostrando al mundo que la animación japonesa puede competir de tú a tú con los grandes estudios de Hollywood. En 2024, el anime anotó un golazo con El niño y la garza que también se llevó la estatuilla en dicha categoría. Ahora, el arrollador éxito de KPop Demon Hunters demuestra que la Academia sí puede ver más allá de los límites tradicionales de animación.
