Un mal partido

“Hay que dejar a los hijos vivir y equivocarse”: el elenco de Un mal partido comparte las lecciones que deja la película

Hay etapas en la vida en las que los hijos empiezan a tomar sus propias decisiones y los papás tienen que aprender, a veces a la mala, que ya no pueden decidir todo por ellos. Y si hay algo que puede poner a prueba esa relación es, sin duda, el primer novio que llega a casa y que no cumple precisamente con las expectativas familiares.

De eso parte Un mal partido, la nueva comedia mexicana protagonizada por Mauricio Ochmann y Loreto Peralta, que entre situaciones incómodas, enredos y mucho humor habla de lo difícil que puede ser para un padre sobreprotector aceptar que su hija está creciendo y que también tiene derecho a equivocarse.

Un mal partido pone a prueba la relación entre padres e hijos

Un mal partido
El elenco de Un Mal Partido/ Anaksider

La historia sigue a Guillermo Gómez (Mauricio Ochmann), un padre controlador y profundamente protector con Mía (Loreto Peralta), su hija de 19 años. Los dos tienen una relación muy cercana, pero todo cambia cuando Mía comienza una relación con Martín (José Antonio Toledano), un joven bastante peculiar que estudia “psicología para perros”.

Para Guillermo, Martín es prácticamente la definición de un mal partido. Su primera reacción no es precisamente darle el beneficio de la duda, sino investigar quién es, encontrar todo lo que pueda estar mal con él y, de ser necesario, intervenir en la relación de su hija.

El problema es que mientras Guillermo intenta proteger a Mía, también está intentando evitar algo inevitable: que ella tome sus propias decisiones. Y ahí es donde la película encuentra su conflicto más interesante, porque detrás de los celos, los enredos y las situaciones cómicas existe una pregunta bastante real: ¿cuánto pueden intervenir los padres en la vida de sus hijos antes de dejar de protegerlos y comenzar a controlar sus decisiones?

Un mal partido
Loreto Peralta interpreta a una Mía que no busca alejarse de su familia, sino encontrar su propio camino/ Ankasider

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En conferencia de prensa, Loreto Peralta reveló que Mía llegó a ella en un momento especialmente significativo de su vida, precisamente porque el personaje también está descubriendo quién quiere ser. “Justo estoy en esta edad en donde realmente me descubro como mujer y muchas veces eso pasa a través de las parejas. Y la historia de Mía es algo bastante similar a lo que he vivido yo en esta etapa de mi vida”.

Para la actriz, una parte importante del viaje de Mía consiste en dejar de mirar la vida únicamente desde la perspectiva de sus padres. “Le perdemos el miedo a quizás no ver la vida como lo ven nuestros papás y no vivir a través de ellos”, explicó.

Una película sobre aprender a soltar y no juzgar

Un mal partido
José Antonio Toledano convierte a Martín en un personaje entrañable/ Ankasider

Ese proceso también implica aceptar que equivocarse forma parte de crecer. Y, desde la perspectiva de los padres, quizá esa sea una de las partes más difíciles.

Ana Layevska, quien interpreta a Lucía, la mamá de Mía, lo resumió de una manera bastante directa: “Tú puedes sugerirle a tus hijos, puedes darles opciones, puedes expresar tu opinión, pero aun así van a hacer lo que quieran, porque ese es su camino y es necesario que tengan su aprendizaje”.

La película también juega con los prejuicios que surgen cuando alguien no encaja en lo que esperamos. Martín puede parecer extraño a primera vista, pero José Antonio Toledano considera que justamente ahí está una de las claves de su personaje: “Si Martín se ganó el corazón y los ojos de Mía y después se va ganando el cariño de la familia es por su autenticidad, por su seguridad en sí mismo y por su generosidad”.

Y es que Un mal partido no solo cuestiona a los padres que quieren controlar las relaciones de sus hijos. También invita a mirar cuánto de nuestras propias ideas preconcebidas puede influir en la manera en que juzgamos a alguien.

Un mal partido
La historia deja grandes lecciones familiares/ Ankasider

Sara Maldonado, quien interpreta a una madre con una dinámica familiar mucho más abierta, destacó precisamente ese mensaje: “Definitivamente ésta es una invitación a no juzgar a las personas simplemente por cómo se ven, darse la oportunidad de conocer a las personas como seres humanos”.

Por su parte, Roberto Duarte reflexionó sobre cómo dejar ir puede ser especialmente difícil para quienes han hecho de sus hijos una prioridad absoluta: “Creo que eso para un padre que ha dedicado tantos años a esos niños como absoluta prioridad, soltar eso debe significar un dolor y una angustia y muchas cosas tremendas”.

Ahí está parte del encanto de Un mal partido: en la posibilidad de que las familias se vean reflejadas en sus personajes, reconozcan situaciones propias y se animen a tener esas conversaciones importantes cuando llega el momento de dejar de tomar decisiones por los hijos y comenzar a acompañarlos mientras toman las suyas.

Para cerrar, el elenco invitó al público a no perderse Un mal partido en cines a partir de este 8 de octubre.

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