Durante más de siete décadas, Wile E. Coyote ha estado a punto de atrapar al Correcaminos. Ha comprado cohetes, catapultas, trampas, explosivos, disfraces y prácticamente cualquier artefacto que ACME pudiera venderle. El resultado casi siempre es el mismo: el Correcaminos escapa, el Coyote termina estampado contra una pared o cayendo por un barranco y el producto que debía solucionar sus problemas acaba convirtiéndose en el origen de puras desgracias.
Pero ahora que Coyote vs. Acme está llegando a la pantalla grande, la historia da un giro bastante inesperado.
La película, dirigida por Dave Green, lleva esta eterna persecución a los tribunales. Tras años de sufrir las consecuencias de los productos de ACME, Wile E. Coyote decide demandar a la compañía por los daños ocasionados durante sus intentos de atrapar al Correcaminos.
Wile E. Coyote: el personaje que nació para que todo le salga mal

Wile E. Coyote debutó junto al Correcaminos en Fast and Furry-ous, corto estrenado en 1949 y dirigido por Chuck Jones, con historia de Michael Maltese. Desde el principio quedó establecida la fórmula que convertiría a ambos personajes en una de las parejas más icónicas de la animación: el Coyote prepara una trampa cada vez más elaborada, el Correcaminos consigue esquivarla y la explosión termina afectando al que la preparó.
Pero la inspiración de Jones iba mucho más allá de crear simplemente a un animal torpe. De acuerdo con las declaraciones que llegó a dar en entrevistas, así como en el libro Chuck Amuck: The Life and Times of an Animated Cartoonist, el aspecto y la personalidad del Coyote estuvieron influenciados por Roughing It, el libro de Mark Twain, donde el escritor describía al animal como una criatura hambrienta, desafortunada y condenada a vivir en constante necesidad.
Esa idea terminó convirtiéndose en uno de los grandes chistes del personaje: Wile E. Coyote siempre quiere algo que parece estar justo frente a él, pero nunca consigue alcanzarlo.
Las reglas de Chuck Jones explican por qué el Coyote siempre pierde

Chuck Jones estableció una serie de reglas para los cortos del Coyote y el Correcaminos. Una de ellas decía que el Correcaminos no podía hacerle daño directamente al Coyote, salvo sacarlo de quicio con su “beep-beep”. Otra establecía que ninguna fuerza externa debía lastimarlo: sus heridas debían ser consecuencia de su propia ineptitud o de la falla de los productos ACME. También estaba la regla de convertir a la gravedad en uno de sus peores enemigos.
Aunque las reglas también establecieron que el Coyote no podía atrapar al Correcaminos, el propio artista “rompió” con esa idea en el corto Soup or Sonic (1980) y posteriormente, en el documental Extremes & In-Betweens (1991), aclaró que la verdadera derrota del personaje no era la imposibilidad física de alcanzarlo, sino que jamás se lo podría comer.

Y es justamente ahí donde Coyote vs. Acme encuentra la forma de finalmente salir favorecido: llevar a ACME a los tribunales, convencido de que los productos de la compañía también son responsables de sus interminables desastres.
La idea le da un giro completamente nuevo a una persecución que parecía condenada a repetirse para siempre. Por primera vez, el Coyote no tiene que demostrar que puede atrapar al Correcaminos sino demostrar que ACME le vendió exactamente las herramientas que terminaron explotándole en la cara.
Así que si alguna vez pensaste que todo por lo que ha pasado el Coyote ha sido trágico, quizá por fin tendrá una oportunidad de justicia. Coyote vs. Acme llegará a los cines de México el 27 de agosto de 2026.
