Hay películas que, desde el primer minuto, te provocan esa sensación incómoda de que algo malo está a punto de suceder pero aun así no puedes apartar la mirada. Te quedas ahí, sin pestañear, esperando, observando, tratando de descifrar qué se esconde bajo la superficie. Bugonia es exactamente ese tipo de experiencia. Lo que comienza como un argumento casi absurdo -un apicultor convencido de que una poderosa CEO es una alienígena empeñada en destruir la humanidad- termina revelándose como una reflexión ácida sobre la paranoia, la desinformación y los miedos que arrastramos en un mundo que parece estar cada vez más al límite.
Entre humor negro y tensión constante, el director Yorgos Lanthimos vuelve con una película que incomoda, sorprende y se queda rondando en la cabeza mucho después de que termina.

La ciencia ficción siempre ha sido un laboratorio creativo donde caben mundos imposibles, distopías inquietantes y versiones retorcidas de nuestra realidad, siempre con el propósito de hablar de lo que más tememos y enfrentarnos cara a cara a ello. Cuando ese sci-fi se mezcla con humor mordaz y una crítica social que no perdona, surge un cine tan fascinante como perturbador. Lanthimos, maestro de lo extraño y lo incómodo, vuelve a demostrar por qué su estilo es inconfundible con Bugonia, una cinta que, al igual que Poor Things, ya suena como una de las propuestas más arriesgadas rumbo a la temporada de premios.
Porque si algo domina Lanthimos es la capacidad de construir universos donde lo absurdo revela verdades dolorosas, donde la risa nerviosa convive con el horror y donde cada personaje funciona como un espejo distorsionado de nuestra ansiedad contemporánea.
Una historia que incomoda pero no puedes dejar de ver

Bugonia parte de una premisa tan extrema que podría sonar ridícula y aun así resulta inquietantemente posible. Teddy (Jesse Plemons), un apicultor obsesionado con teorías conspirativas, secuestra a Michelle Fuller (Emma Stone), una CEO poderosa a la que está convencido de que es una alienígena de la galaxia Andrómeda empeñada en destruir la Tierra eliminando a las abejas. Lo que sigue es un duelo brutal e incómodo entre ambos pues ella intenta zafarse jugando con la mente de Teddy, mientras él la tortura para que revele toda la verdad sobre su origen.
Lanthimos convierte esa premisa delirante en un estudio feroz sobre la paranoia, la desinformación, y hasta la desigualdad social en una época saturada de narrativas extremistas.
Filmada en VistaVision de 35 mm, la película tiene una estética hipnótica que refuerza la sensación de que estamos atrapados en una pesadilla elegante pero profundamente perturbadora.
Stone y Plemons rumbo al Oscar

Si Bugonia es tan irresistible, es gracias a dos actuaciones que han generado mucha conversación rumbo a la temporada de premios. Jesse Plemons juega a ser un hombre roto, paranoico, desesperado por ser escuchado, tan humano que duele. Emma Stone, por su parte, se transforma por completo en una mujer fría, manipuladora, impredecible y capaz de convertir una sola mirada en un arma letal. La actriz se comprometió tanto con el papel que se despojó por completo de su cabellera frente a la cámara.
No sorprende que la película esté nominada al Globo de Oro a Mejor Película Musical o Comedia, ni que Stone y Plemons compitan como Mejor Actriz y Mejor Actor.
¿Vale la pena verla?
Bugonia no es para quien busca una película ligera después de un día pesado. Es oscura, incómoda, retorcida y profundamente crítica, desafiando todo lo que crees real. El final te deja pensando en muchas cosas y con una sensación extraña que permanece sin embargo, vale la pena ver la propuesta de Lanthimos y las actuaciones de Stone y Plemmons.
