Cyntia Erivo y Ariana Grande vuelven a Wicked

Wicked: For Good, una segunda parte más intensa, oscura y tan mágica como devastadora

Las adaptaciones cinematográficas de musicales suelen polarizar: o pueden convertirse en clásicos instantáneos o terminan siendo desastres imperdonables. Pero cuando una producción honra la obra original y, al mismo tiempo, aporta una propuesta fresca que suma magia, hasta los fans más exigentes -y los más renuentes al género- terminan dejándose llevar por su encanto. 

Wicked, la adaptación del musical de Broadway que redefinió el cine musical en Hollywood, dejó la vara altísima con su primera entrega. Un año después, la esperadísima secuela Wicked: For Good por fin llega a los cines para demostrar -y confirmar- que la espera valió cada minuto. La prueba está en su esplendor visual, en la emoción que desborda cada escena y en el poder de sus protagonistas, cuya amistad vuelve a ser el corazón que sostiene y eleva esta historia.

Un Oz más oscuro, más político y más emocional

Wicked For Good
Elphaba enfrenta el exilio mientras busca justicia/ Universal Pictures

La película retoma la trama justo donde terminó la primera parte. Elphaba (Cynthia Erivo), ahora convertida en fugitiva, enfrenta la campaña de odio del Mago de Oz (Jeff Goldblum) que la señala como “Bruja Malvada”, mientras Glinda (Ariana Grande) asciende como figura pública bajo la vigilancia y manipulación de Madame Morrible (Michelle Yeoh). Lo que antes era un mundo de encanto y esperanza, ahora se transforma en un territorio tenso, fracturado y cargado de corrupción.

Aquí es donde Jon M. Chu despliega su magia. El director convierte el Acto II (el más complejo en la obra teatral) en una narrativa más sólida, más introspectiva y sorprendentemente madura. La película profundiza en temas como el poder, la corrupción, el uso político del miedo, la pérdida de la inocencia y la forma en la que las etiquetas (“buena”, “malvada”) moldean y distorsionan identidades.

El resultado es un Oz más amplio, más vivo y más desgarrador. Un mundo donde cada decisión pesa, donde cada acto tiene un costo y donde incluso quienes conocen la historia original encontrarán giros inesperados. La complejidad emocional aumenta, el ritmo se intensifica y la historia avanza con una fuerza que nunca se siente forzada.

Erivo y Grande: la dupla que sostiene el alma de la película

Ariana Grande como Glinda y Cynthia Erivo como Elphaba
Wicked: For Good es una conclusión épica que los fans amarán/ Crédito: Universal Pictures

Si hay algo que convierte a Wicked: For Good en un must-watch, son sus protagonistas. Cynthia Erivo entrega una Elphaba feroz, vulnerable y profundamente humana: una antiheroína que se fractura, se reinventa y renace entre la persecución y el dolor. Ariana Grande, por su parte, logra construir una Glinda más compleja, más consciente de su privilegio y más afectada por las consecuencias de sus decisiones.

Ambas brillan juntas en For Good, el número musical más emotivo de la película que sin duda será uno de los momentos cinematográficos más memorables del año. Es un adiós, un perdón y una declaración de amor fraternal tan poderosa que resume por qué esta historia sigue tocando fibras dos décadas después de su estreno en Broadway.

En lo visual, la secuela también deslumbra: vestuarios minuciosamente detallados, sets majestuosos y un diseño de producción que combina fantasía con un trasfondo crudo.

Wicked For Good
Glinda descubre que ser “buena” no siempre es sencillo cuando el poder entra en juego/ Universal Pictures

Eso sí, no es perfecta. Algunas nuevas canciones (The Girl in the Bubble y No Place Like Home, pensadas para competir en la temporada de premios en la categoría «Mejor canción original») no alcanzan la fuerza de los clásicos, y el ritmo más pausado puede sentirse muy distinto al Acto I. Sin embargo, esta segunda parte cuenta con secuencias muy poderosas que podrían superar incluso a la puesta teatral como No Good Deed y As Long As You’re Mine, con un Jonathan Bailey que se entrega por completo al momento.

Una conclusión épica para una historia que ha dejado huella

Wicked: For Good cumple: es un cierre conmovedor y sin duda pasará a ser un clásico amado junto a la primera parte. Es una lección sobre cómo cada decisión redefine un destino, y que incluso los actos más pequeños pueden cambiarlo todo. No importa si eres fan de Broadway, amante del cine o alguien que aún duda del género, esta secuela es, en una palabra, inolvidable.

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